PRIMO
Proyecto Ibericos
Este proyecto marca un punto de inflexión en la forma de habitar: una propuesta donde la arquitectura se abre, la altura libera y el espacio comienza a respirar desde el primer momento.
Brief
Este proyecto da origen a una línea arquitectónica donde la verticalidad y el recorrido se convierten en experiencia. La relación entre niveles, el uso consciente de la doble altura y la adaptación al terreno construyen un espacio que se expande más allá de lo visible, equilibrando apertura, arraigo y fluidez. Una residencia que marca el inicio de un sello claro: habitar con intención, coherencia y profundidad.
Espacio Articulado
Concebí esta residencia como un ejercicio formal y como una exploración consciente de la experiencia espacial, utilizando la verticalidad como recurso para generar amplitud, jerarquía y conexión entre los distintos ambientes. La doble altura actúa como un articulador visual y energético, permitiendo que la luz, el aire y la percepción del espacio fluyan libremente, dotando a la vivienda de una identidad clara y poderosa.


Altura Esencial
Una residencia que explora la verticalidad como una decisión consciente que expande el espacio y ordena la experiencia de habitar. La doble altura articula luz, aire y percepción, conectando los ambientes en un solo gesto que da carácter, claridad y fuerza al proyecto.
Flujo Ahúrico
Mi diseño se organiza a partir del movimiento natural entre niveles, permitiendo que la energía y la experiencia espacial desciendan de forma orgánica. La relación entre comedor y cocina, resuelta en distintos planos, genera dinamismo interior, continuidad visual y una funcionalidad clara, donde cada espacio conserva su identidad sin romper el equilibrio del conjunto.
Función Energética
Proyecto Ibéricos Primo se consolida así como un referente que definió una línea de diseño constante en proyectos posteriores, donde la arquitectura se entiende como una experiencia que va más allá de lo estético, integrando forma, función y energía para crear espacios que se viven con amplitud, coherencia y bienestar.
Ecos del habitar
Desde el primer encuentro entendí que no se trataba solo de su diseño. Me acompañó para entender lo que necesitábamos como familia, incluso aquello que no sabíamos poner en palabras. Hoy habitamos un espacio que se siente estable, tranquilo y profundamente nuestro.
¡La casa nos sostiene!
Trabajar con ella fue un proceso distinto a todo lo que conocíamos. No impuso una forma, nos ayudó a descubrirla. Cada decisión tenía sentido, intención y coherencia. El resultado es un lugar donde el cuerpo descansa y la mente se ordena.
Hay algo que cambió después de habitar el proyecto. No es solo comodidad o estética; es una sensación constante de calma. El espacio acompaña. La arquitectura adema1s de ser escenario, es una parte activa de nuestra vida, incluso interior.
¡Así se siente!
Comparte